• Francisco Hidalgo

Claves para deducir los gastos por combustible por los autónomos

Para los autónomos, la posibilidad de ahorrarse dinero vía deducción de gastos es una vía de acción en su día a día de trabajo. Uno de los más importantes es el combustible, ya que puede suponer un montante para tener en cuenta cada mes y más teniendo en cuenta el aumento de los precios del combustible en lo que va de año.

La dificultad para la deducción de esta partida de gastos radica en justificar que tiene relación con la actividad que desarrolla el autónomo. ¿Por qué? Esto se debe a que el vehículo que use el autónomo puede que sea su coche particular, es decir, que lo use en su vida privada además de usarse para su trabajo.

Según el artículo 95, aptdo. 1 de la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), reconoce que “los empresarios o profesionales no podrán deducir las cuotas soportadas o satisfechas por las adquisiciones o importaciones de bienes o servicios que no se afecten, directa y exclusivamente, a su actividad empresarial o profesional.”, pero hay casos en los que sí se pueden hacer deducciones, cómo dice el citado artículo 95, aptdo. 3: “se empleen en todo o en parte en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional”. En la 2ª regla que se contempla en este apartado especifica “Cuando se trate de vehículos automóviles de turismo y sus remolques, ciclomotores y motocicletas, se presumirán afectados al desarrollo de la actividad empresarial o profesional en la proporción del 50 por 100”, por lo que la norma general en términos de deducción es del 50%. Pero en la misma regla, se especifica que hay casos en los que se puede deducir el 100%:

  • Los vehículos mixtos utilizados en el transporte de mercancías.
  • Los utilizados en la prestación de servicios de transporte de viajeros mediante contraprestación.
  • Los utilizados en la prestación de servicios de enseñanza de conductores o pilotos mediante contraprestación.
  • Los utilizados por sus fabricantes en la realización de pruebas, ensayos, demostraciones o en la promoción de ventas.
  • Los utilizados en los desplazamientos profesionales de los representantes o agentes comerciales.
  • Los utilizados en servicios de vigilancia.

Estas reglas pueden aplicarse en otros gastos aparte del combustible: reparaciones, rehabilitaciones y renovaciones, los accesorios y piezas de recambio y los gastos en aparcamiento y peajes.

La pregunta a continuación es clara: ¿cómo demostrar que son deducibles los gastos por combustibles? Y es que la Ley del IVA obliga demostrar que los gastos están directamente relacionados con la actividad empresarial. En el anteriormente nombrado artículo 95, aptdo. 3, regla 4ª de la Ley del IVA, especifica “deberá acreditarse por el sujeto pasivo por cualquier medio de prueba admitido en derecho.”. Para justificar la deducción, al menos el 50%, de los gastos del vehículo se necesitaría: que la documentación del vehículo y las facturas del combustible estén a nombre del autónomo. Por otro lado, para demostrar que el uso que le damos al vehículo es meramente profesional, se necesitaría fotos del cuentakilómetros, apuntes del control de los kilómetros que se realizan durante el trabajo, así como la justificación de gastos realizados y las actividades para las que se realiza los desplazamientos detalladamente.

Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido

La novedades en la deducción del IVA e IRPF en el gasto en combustible